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Los banqueros capitalistas arrastran a los trabajadores a la miseria

Los trabajadores no deberían pagar las consecuencias

Muy pronto el pueblo de Estados Unidos deberá pagar la deuda de casi todos los bancos capitalistas principales que han sido afectados por la crisis económica. Deberán pagar por las inversiones y el financiamiento en la vivienda, las garantías de hipotecas y las compañías de seguro. La noticia del rescate de este amplio sector financiero, se escapo, por vez primera el 18 de septiembre; dicho rescate fue elaborado por los directores de los bancos más grandes del mundo, en conjunción con el director de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y con la administración de Bush, especialmente, con el notable Secretario de Tesoro y anterior director de Goldman Sachs, Henry Paulson.

Treasury Sec. Paulson, Fed Chairman Bernanke, SEC Chairman Cox

Tanto los demócratas como los republicanos están detrás de este plan, a pesar de que la mayoría de ellos no tuvo nada que ver con su elaboración. El director del Comité de Bancos del Senado de los Estados Unidos, Christopher Dodd, admitió: «Ninguno de nosotros tiene ni la más remota idea de los detalles» El comentario de Dodd, pone a descubierto que el Congreso es irrelevante para el capitalismo. Los banqueros les dicen a los legisladores que hacer, no al revés.

Cualquiera que sean los detalles, este gigantesco rescate financiero, es la transferencia más grande de dinero de los trabajadores a los banqueros capitalistas y a las corporaciones que nunca antes se haya dado.

La nacionalización de toda la deuda, en realidad es una deuda del pueblo, a quien le obligarán a pagarla. Como consecuencia, se perderán trabajos, se cerraran fábricas y oficinas, se recortará el presupuesto para la educación y la vivienda—y mucho más. Esto aumentará los aprietos que millones de personas ya están teniendo en la actualidad.

¿Por qué gasta el gobierno de los Estados Unidos millones de millones para rescatar a los bancos y a las corporaciones; mientras rehúsa ayudar a millones de trabajadores que este año han perdido sus viviendas y sus trabajos? ¿Por qué hay 18,6 millones de casas vacantes, mientras millones de personas han sido arrojadas a las calles y las ciudades de carpas aparecen por todo el país? ¿Por qué el gobierno no está gastando billones para reparar los daños ocasionados por las inundaciones de verano en la parte centrar occidental del país, los daños ocasionados por el huracán Ike en Texas, o para reconstruir a Nueva Orleans, tres años después de Katrina?

La respuesta es simple—así es el capitalismo. El capitalismo es directamente culpable por la crisis que ha sacudido a Wall Street y ha llevado a la desesperación a millones de trabajadores. Este sistema existe solamente para crear ganancias para los ricos. El gobierno—y el estado capitalista—tienen como tarea principal, proteger el sistema a cualquier precio. Estamos siendo testigos de esta tarea esencial ahora mismo.

Rescate a las corporaciones

Los políticos capitalistas, que alaban la gracia del «mercado libre» en época de expansión económica, ahora están en fila apoyando una intervención agresiva por parte del gobierno. Casi todos ellos, apoyan el envío de colosales cantidades de dinero que pagan los que pagamos impuestos, a las instituciones más ricas del mundo para acabar con la crisis.

Algunos reporteros progresistas, equivocadamente se han referido a los esquemas de este rescate como «socialismo corporativo» En realidad, lo que esta sucediendo, es que el estado capitalista esta dando un salto para salvar al sistema capitalista.

La Reserva Federa, el banco central del país, ha lanzado cientos de billones de dólares para salvar a los bancos y a sus dueños. En marzo del 2008, el gobierno garantizó la venta de la gigante inversionista Bear Stearns por la suma de $29 billones. Al nacionalizar las mutualistas de vivienda gigantescas de Fannie Mae y Freddie Mac y al asumir su deuda de $5,3 billones en hipotecas, el gobierno duplicó toda la deuda nacional, en un día. Ha prestado $85 billones a AIG, la compañía de seguros más grande del mundo.

Mientras tanto cientos de miles de trabajadores, están perdiendo sus empleos y sus beneficio de salud, además los precios de la comida y la gasolina se han duplicado en cuatro años, la inflación es la más alta en dos décadas, las pensiones y los planes 401(k) están descendiendo abruptamente y los salarios se han mantenido estancados en los últimos 30 años.

Los capitalistas, harán todo lo que esté a su alcance para rescatarse a si mismos de la crisis, mientras continúan robando a los trabajadores. Un puñado de banqueros ricos y sus políticos a sueldo, están tomando decisiones vitales: a quién se le corta, a quién se le despide, quién pierde su vivienda y a quién se le rescata. Las personas ordinarias que pagan sus impuestos no tienen ningún control sobre su destino.

Los capitalistas financian a los demócratas y a los republicanos de la misma manera. El principal contribuidor individual para la campaña de Barack Obama es Goldman Sachs. El principal de McCain es Merrill Lynch, que ha sido rescatado por el Banco de America.

Resistir

Los capitalistas están arrojando a la clase trabajadora y a la clase media de los Estados Unidos a la miseria por culpa de sus crisis; sin embargo, la clase trabajadora no debería cargar con este peso. Los trabajadores pueden resistir.

La campaña presidencial de La Riva/Puryear del Partido Socialismo y Liberación rechaza el rescate del gobierno. El dinero debería ser dirigido para ayudar a los trabajadores necesitados, no a los grandes bancos y corporaciones.

Se debería expropiar a esos bancos ahora mismo. Los trabajadores son los dueños de la deuda de AIGt— ¿Por qué no son dueños de todo lo demás para que también puedan obtener los beneficios?

Se espera que la crisis económica que se está desarrollando, se profundice; sin embargo, los trabajadores podrían ganar grandes concesiones de los ricos y su gobierno. Durante la Gran Depresión, se organizaron Consejos de Desempleados en las ciudades y pueblos para luchar por trabajos, y defender las viviendas de los trabajadores. Ellos organizaron marchas masivas y bloquearon las evicciones.

Las crisis económicas, también sientan las bases para que la clase trabajadora se una y luche contra los dueños de las corporaciones y contra los generales que son dueños de este país. Ahora más que nunca se hace necesario que canalicemos la furia y la frustración de millones hacia la organización de un movimiento que represente los intereses de la clase trabajadora. A los trabajadores no les interesa rescatar al capitalismo.

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